Recuerdo que cuando era pequeña, en los cumpleaños de mis amigos, y en el mío propio, la tarta simplemente nos servía para soplar las velas y para que la comieran nuestros padres, pero era muuuuy raro que los peques la probáramos. Sin embargo, las gominolas, junto con los cocktails de refrescos (no sé si los niños de hoy en día siguen haciendo esas mezclas), apenas duraban en la mesa.
A día de hoy las gominolas me siguen gustando tanto como cuando era niña, y es que ¡siempre he sido muy dulcera! Además, desde que mi madre me enseñó esta receta he de decir que prefiero hacerlas en casa en lugar de comprarlas. Probablemente lleven la misma cantidad de azúcar que las de las tiendas, pero éstas no llevan ni conservantes, ni ingredientes raros que desconocemos, así que para darme un capricho procuro hacer esta receta de gominolas caseras.
